Honestamente, la Maternidad no es “una mantequilla”- De la Crianza con Apego

“Poco a poco la supermamá de las primeras semanas empieza a recuperar su identidad y su objetividad para ver ciertos aspectos del bebé que no le gustan tanto…también al bebé le viene muy bien que mamá se empiece a desprender de él , que mamá se independice de él , para permitirle crecer un poco por sí mismo y hacerse mayor”.

El de arriba es un pequeño extracto del libro de Mariela Michelena, Un año para toda la vida- el secreto mundo emocional de la madre y su bebé, el cual comencé a leer cuando ya contaba con un poco mas de 4 meses de embarazo por recomendación de una amiga muy querida madre de 3 hermosos bebés, toda una supermamá como yo la califico. Me dijo “empieza a leerlo de una vez ya que cuando nazca la bebé pues no te dará tiempo” y que razón tenía. Lo empecé a leer y terminé durante unas cortas vacaciones que pasamos a inicios de este año en la Isla de Margarita (Venezuela); allí tumbada en la playa todos los días con mi libro en mano iba recorriendo las impresiones de la autora sobre lo que según su experiencia es el primer año en la vida de toda mamá y bebé. Aunque hubo algunas anécdotas o casos de estudios – la autora es psicoanalista y en el libro expone con ejemplos reales de pacientes como es la relación mamá -bebé a lo largo del primer año- que fueron de interés y que en algún momento pensé podría tomar como referencia para poner en práctica o para descubrir algún comportamiento específico de mi bebé  durante sus doce primeros meses de vida, en repetidas oportunidades no estuve de acuerdo con el enfoque proporcionado sobre lo que iba leyendo; yo que aún no me había convertido en mamá, sentía que la autora carecía en momentos de la sensibilidad tan propia de la maternidad, etapa de vida que es definida casi al unísono como la más hermosa que existe en la vida de una mujer.

Conversando hace poco más de un mes con otra muy querida amiga, una que conozco desde los 3 años, y de esas que aunque pasemos meses y tal vez hasta un año sin hablar cuando lo hacemos es como si nos hubiésemos visto ayer, pues me preguntaba qué tal me iba en esto de ser mamá? Ella, que tiene un tremendo de 4 años quería conocer como me esta yendo en mi nuevo rol. Yo que siempre he sido muy honesta y no me gusta adornar las cosas o pretender algo que no es, pues le dije que estaba exhausta, que no tenía tiempo para nada y que gracias a Dios contaba con la ayuda invaluable de mi mamá (quien en principio vino por 4 meses y aún se encuentra con nosotros en casa!) porque de no ser así hubiese sido probable que hace unos meses atrás saliera de casa para no volver almenos por un fin de semana. Ella muy sincera también me respondió “ah es que tu creías que esto era una mantequilla!”. En mi país esta frase se refiere a una situación que se resuelve con gran facilidad, algo sencillo de hacer. Y honestamente, NO, la maternidad no es una mantequilla, al menos no lo ha sido para mí en este tan corto trayecto de apenas 5 meses. Las primeras 14 semanas creo que fueron las más difíciles, no solo por el hecho de ser primeriza y no tener la menor idea de cómo lidiar con un bebé recién nacido, tan demandante, sino porque además, internamente estaba llevando un proceso de confrontación entre lo que era mi estilo de vida pre-bebé y lo que parecía iba a ser de ahora en adelante el resto de mi vida. Llanto, pañales y trasnochadas noches era todo lo que veía en mi panorama. Y el llanto, no provenía únicamente de mi bebé, yo también lloré considerablemente esas 14 semanas. Y me cuestioné montones sobre si había tomado la decisión correcta. Y es que yo había decidido optar por criar con apego.

Por recomendación de una amiga de toda la vida comencé a leer Bésame Mucho –Cómo criar a tus hijos con amor, de Carlos González, ella se lo estaba leyendo estando embarazada de su pequeño tesoro, que hoy cuenta con 2 y medio años ! Aunque salvé el email con el link del texto en aquella oportunidad, nunca durante todo este tiempo se me ocurrió darle una ojeada al libro, para qué? Me preguntaba, si no era el momento, no tenía tiempo. Sin embargo, nunca olvidé el título del libro, imagino por el punch que tiene, asociado a una canción tan famosa, y a decir verdad, a quién no le gusta que lo llenen de besos, que lo consientan? Pero esta vez hice caso omiso a las recomendaciones de mi primera amiga y no pude terminarlo antes de la llegada de baby Catalina – lo dejé a la mitad- y han pasado 5 meses ya y no he podido continuar, no por falta de voluntad sino de tiempo!!!!! (una constante compartida por todas nosotras las mamás).

Nunca me había planteado como iba a ser el estilo de crianza de mis bebés una vez que decidiéramos ampliar la familia; y aunque aún debo terminarlo, no podría estar más de acuerdo- almenos hasta ahora- con el enfoque que expone Carlos en cómo debería ser la crianza de nuestros niños, bueno al menos de la mía! “Crianza con apego” o “Attachment Parenting” le llaman, la verdad que nunca había escuchado este término hasta hace un par de años cuando creo despertó mi reloj biológico, ya que de manera inconsciente empecé a leer artículos relacionados tanto con el embarazo como con la maternidad. Y es que criar con apego ha significado para mí un cambio realmente importante en el estilo de vida que solía llevar; ha sido la entrega completa y total hacia mi bebé, a todas horas, en todo momento, sin condiciones, es algo que se extiende y permanece más allá de las primeras semanas o meses, es para siempre.

Criar con apego ha significado practicar el colecho (término también que desconocía), es decir, abrirle paso en nuestra cama a nuestra bebé; aún recuerdo como las primeras semanas “dormíamos” los 3 acurrucados en la cama, mi esposo y yo con sumo cuidado de no acercarnos demasiado como para poner en riesgo a Catalina, y es que hay teorías encontradas en esto del Colecho o Co- sleeping, por ejemplo, de este lado del mundo (UK) todas las recomendaciones médicas y todos los consejos que provienen de los profesionales de la salud es de evitar la práctica a toda costa, ya que lo asocian como una de las causas del Síndrome de Muerte Súbita; pero como no dormir acurrucadita con mi bebé en la cama, cerquita de mí, y estar allí en medio de la noche dándole seguridad y confort en todo momento que nuestra bebé nos necesite… y al despertar voltear y ver su carita con una amplia sonrisa dándome los buenos días!

Criar con apego también ha significado llevarla encima, en brazos sin medir el tiempo, tenerla abrazadita y en contacto permanente. Atrás quedan aquellos viejos consejos de nuestras abuelas y madres que por afán de ayudarnos a recuperar nuestro ser, nuestra identidad más rápidamente nos aconsejan dejar a nuestros pequeños tesoros en la cuna, en su babygym o en su sillita  donde no se “acostumbre” a los brazos porque aparentemente es un síntoma de mala crianza.  Lo que es más, Baby Catalina ni siquiera es capaz de pasar largas horas tendida en su coche de paseo, y es ya la norma que o mi esposo y yo terminamos siempre con ella en brazos cada vez que salimos a la calle. Le gusta desde nuestra perspectiva explorar el mundo que la rodea, en mis brazos o en los suyos se siente segura, feliz, acompañada. Criar con apego también ha significado Lactancia, al principio exclusiva, al momento mixta. Y es que sentir a mi bebé tan cerca, saber que se nutre de mí y generar esa conexión tan especial que se da con la lactancia es algo único. Baby Catalina por ejemplo, acaricia mi pecho con sus ojitos cerrados cada vez que come, o levanta su bracito y acerca su mano hacia mi boca para que le dé besitos. Eso no tiene precio. Criar con apego ha significado poner prácticamente “on hold” toda mi vida (anterior) para dedicar la presente a mi pequeña hermosa.

No han sido unos meses fáciles para mí, sin embargo, lo que pensaba en un momento iba a ser eterno y no iba a poder lidiar con esas nuevas exigencias en mi vida, la verdad es que hoy ya no me preocupa. No sé si es porque ya he logrado internalizar que ahora mi único foco, más importante que cualquier otra cosa es mi bebé o simplemente porque poco a poco el panorama se ha ido relajando, y esa recuperación de la independencia de la que habla Mariela Michelena en su libro es una realidad, y se ha empezado a dar de manera natural.

Lo cierto es que, cada día que pasa disfruto más y más este nuevo rol como mamá, tan exigente y tan demandante, un trabajo non- stop 24/ 7 como yo lo califico! No, para nada, la maternidad no es una mantequilla.

En caso que decidan incluir el libro de Carlos González dentro de su literatura pendiente para leer aquí les dejo un enlace que encontré del libro Bésame Mucho en PDF (la edición es de 2004) : http://potencialgestante.com.br/wp-content/uploads/2014/01/Carlos-Gonz%C3%A1les-Besame-Mucho.pdf

 

besame mucho post

 

 

 

 

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